Environmental Management Systems: Part of Doing Business

Message from the president

Source: 
EM magazine

El artículo en español.

The first environmental mantra at our company is “compliance is baseline.” This simple statement has served us well over the years. But, as those of us who have spent most of our careers in the environmental field know, this is not as simple as it sounds. Compliance with environmental requirements can be difficult, complicated, and expensive. After all, in the United States alone, there are more than 100,000 pages of federal and state environmental laws and regulations, and more than 18,000 U.S. Environmental Protection Agency employees and thousands of state and local regulators enforcing these requirements. Although comprehensive environmental laws and regulations have been promulgated in other countries, our experience shows that implementation and enforcement might not be as rigorous as it is in the United States.

Environmental compliance, pollution prevention and continuous improvement are keys to company operation success, says Edith Ardiente, Staff Vice President, Environmental Affairs, International Truck and Engine Corporation, in this editorial in EM magazine, Air and Waste Management Association. Ardiente is 2005 president of the association.

pic_edith_ardiente.jpgEdith Ardiente, Staff Vice President, Environmental Affairs, International Truck and Engine CorporationOur company’s second environmental mantra is “environmental responsibility is part of doing business.” I like to compare complying with environmental requirements to paying taxes. If you don’t pay your taxes, you can’t continue operating your business; similarly, if you don’t comply with environmental requirements, your facility can be shut down. But how do we promote environmental awareness within our organizations? Having an environmental policy, articulated and endorsed by the highest levels of management, is an excellent start. Most environmental policies include three essential elements: compliance, pollution prevention, and continuous improvement. It is, therefore, essential to have staff members who can develop procedures and processes to implement these elements of the environmental policy. Most important, the responsibility of ensuring day-to-day compliance with environmental requirements must be one of the accountabilities of facility management and employees.

In the mid-1990s, the development of the ISO-14000 series of environmental management system (EMS) standards resulted in a dramatic paradigm shift for most organizations. The focus shifted from reactive (to environmental requirements) to proactive. EMS guidelines mandate that companies develop environmental policies and strictly implement them. Identifying environmental aspects and their attendant impacts at every phase of the manufacturing process — from receipt of raw materials to the production process to the end of life of the product — results in the development of objectives and action plans designed to mitigate negative impacts. EMS guidelines also mandate that companies know and understand legal requirements to ensure that facilities comply with all applicable environmental laws and regulations. Involving all levels of staff, from management to assembly line personnel, is imperative for an EMS to succeed. The ISO-14000 process really makes the mantra “environmental is part of doing business” a reality for most companies. In addition, third-party certification to the ISO-14001 standards becomes a competitive advantage for companies, since most large manufacturers, especially in the automotive industry, require their suppliers to be ISO-14001 certified.

This month’s EM features three informative articles on EMSs (starting on page 10) — how they are developed, implemented, and utilized. To learn even more about the subject, I invite you to attend A&WMA’s 98th Annual Conference & Exhibition in Minneapolis, MN, in June, where several technical sessions and papers will be dedicated to discussions of EMSs. For the most up-to-date conference information, visit the Web site: www.awma.org/ace2005.

Mensaje del Presidente

en español

Sistemas de Gestión Ambiental: Piezas para hacer negocios

El primer mantra ambiental de nuestra compañía es “cumplimiento es la base.” Este simple estatuto nos ha funcionado muy bien a lo largo de los años. Pero, algunos de nosotros que hemos dedicado la mayor parte de nuestras carreras al campo ambiental, sabemos que esto no es tan simple como suena. El cumplimiento de los requerimientos ambientales puede ser difícil, complicado y costoso. Después de todo, solamente en los Estados Unidos, hay más de 100,000 páginas de leyes y normas federales y estatales, más de 18,000 empleados de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y miles de inspectores ejecutando estos requerimientos. Aunque se han promulgado una gran cantidad de leyes y normas en otros países, nuestra experiencia muestra que la implementación y ejecución puede no ser tan rigurosa como en los Estados Unidos.

El segundo mantra ambiental de nuestra compañía es “la responsabilidad ambiental forma parte de los negocios.” Me gustaría comparar el cumplimiento de los requerimientos ambientales con el pago de impuestos. Si ustedes no pagan impuestos, no pueden continuar operando sus negocios; en forma similar, si ustedes no cumplen con los requerimientos ambientales, su empresa puede desmoronarse. Pero, ¿cómo promover reconocimientos ambientales al interior de nuestras organizaciones? Teniendo una excelente política ambiental, articulada y endosada por los niveles de administración más altos es una excelente manera de comenzar. La mayoría de las políticas ambientales incluyen tres elementos esenciales: cumplimiento, prevención de la contaminación y mejora continua. Por ello, es esencial tener un grupo de personas que desarrollen los procedimientos y procesos para implementar estos tres elementos de la política ambiental. Más importante aun, la responsabilidad de asegurar d’a con día el cumplimiento de los requerimientos ambientales debe de ser una de las tareas más importantes de los directivos y empleados.

A mediados de los 90, el desarrollo de los estándares para el sistema de gestión ambiental (EMS) de las series de ISO-14000 tuvo como resultado el cambio dramático de paradigmas para la mayoría de las organizaciones. El enfoque de la transformación (a los requerimientos ambientales) pasó de ser reactivo a proactivo. Las gu’as de EMS obligan a las compañías a desarrollar políticas ambientales y la implementación estricta de ellas. La identificación de aspectos ambientales y sus impactos al atenderlos en cualquier fase del proceso de manufactura—desde la recepción de la materia prima al proceso de producción y hasta el final de la vida de los productos—tiene como resultado el desarrollo de objetivos y planes de acción designados a mitigar los impactos negativos. Las gu’as de EMS obligan también a que las compañías conozcan y entiendan los requerimientos legales para asegurar que las instalaciones cumplan con todas las leyes y normas ambientales aplicables. Involucrar a todos los niveles del personal, desde la administración hasta la línea de ensamble, es imperativo para que haya éxito en un EMS. El proceso de ISO-14000 convierte en realidad, para la mayor’a de las compañías, el mantra “lo ambiental es parte de los negocios.” Adicionalmente, la tercera parte de la certificación de los estándares de ISO-14000 se convierte en una ventaja competitiva para las compañías, ya que la mayor parte de los fabricantes, especialmente en la industria automotriz, requiere que los insumos estén certificados por ISO-14000.

Este mes el número de EM presenta tres artículos informativos sobre EMS (comenzando en la página 10)—cómo se desarrollaron, implementaron y utilizaron. Para aprender aun más sobre esta materia, los invito a que asistan a la 98ª Conferencia y exhibición Anual de A&WMA en Minneapolis, MN, en el mes de junio, donde varias sesiones técnicas y artículos se dedicarán a la discusión sobre los EMSs. Para actualizar la información sobre la conferencia, visiten la página www.awma.org/ace2005.

Spanish translation provided by Violeta Mugica, Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco de México.